Lo que un Día Fue, No Será

Aquellas personas y experiencias que un día llenaron nuestra vida y que nunca volverán

Publicado originalmente en la revisa Northwest Catholic, en la edición de julio, 2015.

Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer y su tiempo el morir … su tiempo el llorar y su tiempo el reír … su tiempo el abrazarse y su tiempo el separarse.” (Eclesiastés 3,1-2; 4; 5) Sabias palabras con que Qohelet describe los ciclos de la vida que Dios nos ha dado.

Cuántas cosas en la vida hemos disfrutado y se han quedado atrás para no volver. Hay tiempo para cubrir de besos un bebé y tiempo de ver partir un hombre y formar su propio hogar. Hay tiempo de practicar un deporte y tiempo para verlo por TV porque nuestra edad solo eso permite. Su tiempo tiene estudiar entre un círculo de amigos por muchos años y su tiempo el que cada uno tenga que escribir su propia historia hasta el final, sin poder volver a convivir. Su tiempo tiene el sentarse a conversar con nuestros padres y su tiempo solamente recordar aquellas tardes de amena charla que tanto disfrutábamos y en que tanto aprendimos.

Al pasar los años y volver la vista atrás, vemos que como estela que deja una barca al surcar las aguas, va quedándose una lista de cosas, personas y experiencias que en algún momento llenaron nuestra vida, pero que nunca volverán. Quisiéramos volver al pasado y ser niños para jugar con nuestros amigos. Encontramos por accidente un álbum y al ver sus fotografías una lágrima escurre por nuestra mejilla al volver a ver personas amadas que crecieron, que se alejaron o que ya están en el cielo. Vemos un deportista correr por el parque y añoramos cuando teníamos la fuerza para hacer lo mismo. Caminamos frente a la juguetería y quisiéramos comprar una muñeca para la niña que ahora es una señora. Añoramos la incomparable Navidad con nuestra familia que ya no se puede celebrar igual. Incluso, quienes hemos ido a vivir a un país lejano, añoramos ese platillo que no volveremos a probar.

Cosas, experiencias y personas que alguna vez fueron pero que ya nunca serán. Todo tiene un tiempo y cada cosa su momento bajo el cielo. Hay un tiempo para tener ciertas cosas, vivir ciertas experiencias y conocer ciertas personas y un tiempo para recordarlas y para ser agradecidos con Dios. Porque cada una de esas cosas, experiencias y personas que llenaron nuestra vida en algún momento, fueron todas, bendiciones de Dios. Y por cada una, debemos estarle eternamente agradecidos.

Nunca te lamentes por lo que un día fue y no será más. Siempre agradece a Dios porque alguna vez pudiste tener, pudiste vivir y pudiste conocer. Da gracias a Dios porque muchas otras personas jamás tuvieron aquello que tuviste, vivieron lo que viviste o conocieron a quienes conociste.

Nunca te quejes de lo que ya no podrá ser. Da gracias a Dios de que aunque ya no lo tengas, te lo concedió en algún momento de tu vida. Y por haberlo vivido, valió la pena. “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, ¡bendito sea el nombre del Señor!”  (Job 1,21)

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¿Cómo Ayuda la Iglesia Católica a los Inmigrantes y Refugiados? Entrevista a Mons. Eusebio Elizondo, M.Sp.S.

Publicado originalmente en aleteia.org en junio 2015.

La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre Francisco para el mes de junio es: ”Para que los inmigrantes y los refugiados encuentren acogida y respeto en los países a donde llegan.” A lo largo de su pontificado, inmigrantes y refugiados han sido una de las prioridades pastorales del Papa Francisco.

En los Estados Unidos habitan millones de inmigrantes, muchos de ellos indocumentados. Igualmente, se cuenta un número significativo de refugiados que han huído de sus países por diferentes motivos. La Iglesia Católica en este país realiza una tarea pastoral importantísima para brindar auxilio no solo espiritual, sino también legal y de asistencia social a los inmigrantes y refugiados. El Comité para el Servicio a los Migrantes y Refugiados de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, es actualmente presidida por Mons. Eusebio Elizondo, M. Sp. S.

Este misionero del Espíritu Santo, mexicano, fue el primer obispo nombrado por el Papa Benedicto XVI hace 10 años. Mons. Elizondo ha sido el obispo auxiliar de la arqudiócesis de Seattle desde el 6 de junio de 2004.

Como primicia para Aleteia, Mons. Elizondo me ha concedido una entrevista en que conversamos acerca de lo siguiente:

-¿Cómo fue un obispo mexicano elegido para presidir este comité en los Estados Unidos?

-¿Qué hace el comité en favor de los inmigrantes?

-¿Qué hace en favor de los refugiados?

-¿Qué hace para combatir el tráfico de personas y la esclavitud?

-¿A dónde pueden recurrir los inmigrantes y refugiados que necesitan ayuda?

-¿Cómo podemos apoyar los católicos los programas e iniciativas de este comité?

Escucha aquí el audio de la entrevista aquí.

Para mayor información:

Sitio web del Comité para el Servicio a Migrantes y Refugiados de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.

La Campaña SHEPHERD para prevenir y combatir la trata de personas, la explotación y la esclavitud.

CLINIC, la red católica de apoyo legal a inmigrantes.

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El Tonto Desprecia la Corrección de su Padre

Nuestro padre nos llevará siempre ventaja porque ha vivido más que nosotros

Publicado originalmente en la revista Northwest Catholic, en la edición de junio 2015.

Dios nos ha revelado en los Proverbios una serie de refranes, máximas y sentencias que nos ayudan a vivir. Al celebrar en junio el Día del Padre nos conviene reflexionar acerca de este proverbio: “El tonto desprecia la corrección de su padre, el sensato acepta las advertencias.” (Proverbios 15,5)

Dios siempre nos bendice en la vida a través de alguien más. Así, cuando nacemos Dios pone ante nosotros un representante de su propia paternidad divina: nuestro papá. Nacemos sin saber nada y mucho de lo que aprendemos, lo debemos a nuestro padre. Un padre que siempre nos llevará ventaja porque no importa cuán adultos lleguemos a ser un día, él siempre habrá vivido más. Por ello, nuestro padre siempre ha gozado más, ha sufrido más, ha cometido más errores y ha enmendado su camino más veces que nosotros.

Pero, qué difícil resulta para tantos dejarse corregir por su padre cuando cometen un error. Lo mismo el niño caprichoso que el adolescente rebelde que el adulto arrogante se resisten a ser corregidos por su padre. Ignorando no solamente lo mucho que ha vivido y la experiencia que ha adquirido, sino desdeñando sobre todo el gran amor de un padre que corrige por el solo motivo de hacer que su hijo salga adelante, enderece el camino, corrija sus pasos y deje atrás los errores que lo frenan en su caminar por la vida.

Por eso el libro de los Proverbios también advierte que “el hombre que se obstina ante la corrección, será destruido pronto y sin remedio”. (Proverbios 29,1) Y es que el que se rehúsa a ser corregido por su padre, indudablemente se mantiene en el error. Y quedarse voluntariamente en el error, es definitivamente, como dicen estos proverbios, tonto. Lo sensato es pues, como también indican los proverbios, aceptar las advertencias de nuestro padre.

Al celebrar a papá este mes, te invito a recordar cuántas veces te has rehusado a ser corregido por tu padre. Lo habrás hecho pensando, o incluso diciendo frases dolorosas: “¿Qué va a saber, si no tiene mis estudios?” “¿Cómo se atreve a corregirme, si él ha cometido peores errores?” “¿Para qué escucharlo si ya está viejo y chocheando?” Reconoce que si no tiene tus estudios, gracias a él es que tú sí los tienes. Date cuenta de que si ha cometido errores peores, él mejor que nadie sabe por qué tú no debes cometerlos. Acepta que si ya está viejo es porque ha vivido más, mucho más que tú y con la edad siempre te ganará en experiencia.

Pero sobre todo, recuerda que cada corrección que te ha hecho tu padre, la ha hecho porque te ama. Tu padre siempre ha querido lo mejor para ti. Su más grande sueño es que un día seas tú más que él. Y Dios le dio la autoridad de representarlo a Él ante ti, cuando tus errores te alejan de Él.

Da pues a papá un abrazo en su día y agradécele en voz alta por cada vez que te ha corregido. Él se sentirá bendecido al saber que ha formado un hijo agradecido.

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El día que Jesús Necesitó de su Madre más que Nunca

Tras perdonar al buen ladrón en la cruz, Jesús voltea la mirada y su dolor aumenta al extremo. No es el dolor de su cuerpo malherido agonizante. Lo que más duele a Jesús, es ver a su madre mirándolo así.

María llora en silencio. Siente que una espada traspasa su corazón.

Ella sabe que Jesús es especial, que fue concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Lo vio crecer y sonreír y ponerse serio cuando oraba. Lo oyó decir cosas que no comprendía, pero guardaba en su corazón. Lo vio hacer el bien a todo el mundo. María vio cientos de personas enamorarse de su hijo y seguirlo.

Ahora lo ve desnudo, malherido, sangrando, clavado en una cruz y a punto de morir.

Oye a los soldados burlarse de él. Se da cuenta que la sangre de su frente le escurre hacia los ojos. Trata de enjugarlos, pero no logra alcanzar.

Su pena es profunda, pero permanece en pie, fortalecida por el valiente amor de una buena madre. De pie, con elegancia y firmeza, da aliento a su hijo. El Evangelio no registra ningunas palabras de María ante la cruz. Permaneció callada. El asfixiante nudo en su garganta no le permitía articular palabra alguna. Sin embargo, como toda madre, María era capaz de decirle todo a su hijo sin decir una palabra. Bastaba con mirar a Jesús a los ojos para darle valor y esperanza.

Jesús se siente mal al ver a su mamá sufrir por él, pero la necesita a su lado. Todo hombre necesita de su madre. Él necesito una madre para hacerse hombre en su seno. Necesitaba de una madre que lo alimentara y cuidara, que le sonriera, que celebrara sus primeros pasos y que se regocijara con su compañía.

Jesús necesitaba de María, su maestra más importante en la vida. Ella le enseñó a decirle a Dios “Hágase tu voluntad” cuando nada parece tener sentido. Jesús incluyó esta oración que aprendió de María cuando enseñó a sus discípulos a rezar el Padre Nuestro. Esta oración le dio el coraje que necesitaba para dar el salto definitivo de fe sobreponiéndose al miedo que lo hacía sudar sangre en el Getsemaní: “Si es posible, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Marcos 14,36)

Ahora, a punto de morir, Jesús necesita a su madre más que nunca en su vida. Es el Hijo de Dios, pero también es un hombre verdadero. Y como tal, necesita sentir la presencia de su madre al morir. Su compañía lo hace sentir que no está muriendo solo. Su amorosa mirada le permite darse cuenta de que no está muriendo en vano.

¿Qué hombre en la tierra no lo daría todo por tener a su madre al lado de su lecho al momento de expirar? Jesús gozó de este privilegio. María se convierte en corredentora con Cristo para que la humanidad entera no se pierda, sino que crea; y creyendo, tenga vida.

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(Fragmento del libro Nuestra Familia al Pie de la Cruz, disponible en Amazon.com)

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Publicado originalmente en la columna Semillas de la Palabra de la revista Northwest Catholic.
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¡Alégrense! Es el Año de la Vida Consagrada

Se cumplen 50 años de la promulgación del decreto Perfectae Caritatis del Concilio Vaticano II, sobre la renovación de la vida consagrada. El Papa Francisco nos ha convocado a celebrar en 2015 el Año de la Vida Consagrada. Año dedicado a que aquellos que han respondido al llamado de Dios a consagrarse en la vida religiosa, redescubran y revitalicen su vocación. A la vez, un año para que toda la Iglesia reflexione sobre el valor de la vida consagrada.

Como punto de partida, el Papa Francisco ha exhortado vivamente a los religiosos y religiosas a vivir en la alegría. En la circular “Alegraos …”, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica subraya el Gozo del Evangelio explicado por el papa en su primera exhortación apostólica y recuerda que el encuentro con Jesús suscita la alegría. Alegría que, según Sn. Pablo, es fruto del Espíritu (cf. Gálatas 5,22) y cuyo manantial se encuentra en la oración, en la caridad y en la incesante acción de gracias. Alegría que se fortalece en la tribulación y en las pruebas.

Para Francisco, la belleza de la consagración es justamente la alegría. No cabe pensar en una monja amargada, en un consagrado seco y distante o en un hermano malhumorado. Estas actitudes anularían la belleza de su propia consagración. El papa quiere que todos los religiosos del mundo recuerden este año que la vocación a la vida consagrada es en esencia una vocación a la alegría que viene del Señor. Una alegría que es contagiosa para contagiar así al mundo de los valores del evangelio.

Recientemente, viajando a México, me crucé — seguramente por voluntad de Dios — con un sinfín de monjas: saliendo de misa, fuera del convento, en un hospital, en la calle y hasta en un café. A todas — sin conocerlas — las saludé y deseé un bendito y feliz Año de la Vida Consagrada. Todas me agradecían con una mirada llena de sorpresa y claro, de alegría. Nadie las había felicitado por este año dedicado a ellas todavía.

Te invito este año a que ores, ofrezcas la comunión y hasta tus pesares en sacrificio por las personas consagradas: de clausura, de la escuela, de las misiones, de los hospitales, de las parroquias. Y en toda ocasión, acércate a ellos y dales tu felicitación por el Año de la Vida Consagrada. Tus palabras sin duda los ayudarán a mantener viva la alegría y a redescubrir que su renuncia al mundo secular ha valido la pena. No sabes si la monja que felicites estará considerando colgar el hábito y tus palabras reenciendan el ardor en su corazón por seguir consagrada al Señor. El Espíritu obra de tantas maneras.

Y a ti, religiosa o religioso que lees estas líneas, te ofrezco mis oraciones este año: por tu vocación, por tu perseverancia, por tu valentía, por tu entrega incondicional y sobre todo, porque siempre puedas contagiarnos de la alegría que suscitó en tu corazón aquel instante en que el Señor se te acercó por sorpresa y susurró en tu oído: “Ven y sígueme”.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Mauricio I. Pérez

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Vaticano Ofrece Baño, Barbería y Dignidad a Personas sin Hogar

La pasión del Papa Francisco por los pobres y el incansable trabajo de su brazo derecho en el auxilio a los más necesitados de Roma, Mons. Konrad Krajewski, harán posible a partir de esta semana que las personas que no tienen hogar puedan asearse y recibir cortes de pelo de manera totalmente gratuita.

El año pasado, el Arzobispo Krajewski, quien encabeza por órdenes del Papa la Limosnería Vaticana, conversaba en la calle con un hombre sin hogar. Al enterarse de que cumplía 50 años, Mons. Krajewski lo invitó a almorzar, pero éste se negó. Explicó al arzobispo que en ningún restaurante lo admitirían debido a su mal olor. Esta situación provocó en Konrad Krajewski la idea de ofrecer un servicio donde aquellos que viven sin techo pudieran asearse.

El arzobispo comentó su idea al Santo Padre y la idea se cristalizó. El Vaticano ha concluido ya las obras de remodelación de un baño público ubicado a unos pasos de la columnata de Bernini, que rodea la Plaza de San Pedro. Este baño cuenta con tres regaderas y una silla de barbero donde se ofrecerán cortes de cabello gratuitos los lunes. En Italia, la mayoría de las barberías y salones de belleza cierran los lunes, lo que permitirá a barberos y estilistas ofrecer sus servicios como voluntarios en el Vaticano. Como vemos, la iniciativa del Papa no solo beneficia a aquellos en necesidad, sino que permite a las personas de buena voluntad compartir sus talentos haciendo una buena obra.

Las regaderas abrirán todos los días, salvo los miércoles, día en que el Papa celebra su Audiencia General en la Plaza de San Pedro. Igualmente, los días en que se celebre un evento especial en la plaza.

El diseño del baño es sobrio a la vez que moderno, brindando a sus usuarios una experiencia digna: Cada lavabo y regadera cuenta con agua caliente, jabón y secadoras, todos ellos activados por el movimiento de las manos. A fin de asegurar la máxima limpieza, las paredes han sido selladas con una resina especial en vez de los comunes mosaicos de porcelana.

Las personas que hagan uso de estas regaderas recibirán un cambio completo de ropa interior y un estuche que incluirá: toalla, jabón, pasta dental, navaja y crema de afeitar y desodorante. La mayoría de estos artículos serán donados por comercios y personas generosas. El resto serán adquiridos por la Limosnería Vaticana usando parte de las ofrendas recibidas por los pergaminos con el certificado de una bendición papal. Es preciso aclarar que el Vaticano no puede cobrar la bendición de un Papa. Simplemente, se cobra por el pergamino que certifica que alguna persona, familia u organización ha recibido la bendición del Santo Padre.

Este baño y barbería son solo el comienzo de una iniciativa de mayor escala, en que varias parroquias en Roma habrán de instalar servicios similares, en aquellas partes de la ciudad donde se ofrecen comedores que dan servicio a las mayores cantidades de personas sin hogar. A las personas que viven sin techo en la Ciudad Eterna, les es posible encontrar en muchas parroquias una mesa donde comer un plato caliente. Pero hasta ahora, resulta prácticamente imposible encontrar lugares donde poder asearse.

Ofrecer baño, artículos de limpieza y cortes de cabello gratuitos a las personas sin techo, tiene el objetivo fundamental de ayudarles a vivir con dignidad, según ha explicado Mons. Konrad Krajewski. “Cuando una persona carece de los medios para asearse, es rechazada por la sociedad. Y todos conocemos personas sin hogar que no pueden entrar a establecimientos públicos tales como bares o restaurantes y pedir usar el baño porque se les dice que se vayan.”

Esta iniciativa es simplemente un paso más en el esfuerzo del Obispo de Roma por cuidar de los más desprotegidos de su rebaño. Hace unos días la Limosnería Vaticana autorizó la distribución de 300 paraguas a las personas sin hogar, para ayudarles a protegerse de las fuertes lluvias que están cayendo sobre la ciudad este invierno. Esos paraguas fueron olvidados por turistas que visitaron los Museos Vaticanos. El providencial descuido de estos turistas y la delicadeza del Papa Francisco y del Arzobispo Krawejski permitirán a 300 personas guarecerse de la fría lluvia invernal.

Las acciones del Santo Padre y las obras de la Limosnería Vaticana sin duda traen mucho bien a las personas necesitadas en Roma. Pero estas obras deben resonar en el corazón de todos los hijos de la Iglesia para que así, podamos hacer realidad el sueño de Francisco y ser una Iglesia pobre para los pobres que sale a las periferias. Quienes viven sin techo, no solamente precisan de una limosna o de un pedazo de pan. Tal vez tú y yo, lectora, lector querido, no tengamos los medios para proveer a las personas de la calle un baño donde asearse. Pero seguramente tenemos además de esa moneda y ese pedazo de pan, una pasta dental, un jabón, un desodorante y un paraguas qué compartir. Recordemos siempre que por encima de la necesidad material de quienes no tienen hogar, debemos ayudarlos a mantener viva su dignidad como personas y como hijos de Dios.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Mauricio I. Pérez

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Publicación original en aleteia.org
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Cuando un Amigo se Va al Cielo

El cristiano ante la pérdida de un ser querido

En noviembre recordamos a los difuntos y también a todos los santos. Santo no es quien tiene una aureola y su nombre en el calendario: Santo es todo aquél que ha entrado al cielo. La Iglesia los celebra a todos el 1 de noviembre. No todo el que muere entra al cielo. Muchos deben purificarse en el purgatorio. Así, el 2 de noviembre celebramos a los difuntos y pedimos a Dios por ellos, para que puedan entrar al cielo.

Qué bendición saber que los santos no solo se encuentran en una estampa. Hay santos de carne y hueso viviendo entre nosotros. Son difíciles de encontrar, porque no tomamos en serio nuestro cristianismo. Si lo hiciéramos, conoceríamos muchos santos.

Conocí a Jaime en la preparatoria. Compartíamos nuestra fe como con nadie más. Soñábamos con ser hermanos maristas. Dios tenía otros planes para nosotros. Formamos nuestras familias, pero siempre nos dedicamos al apostolado. Él era jovial y afectuoso, buena gente hasta con sus enemigos. Cuando uno vive su fe a pecho descubierto, sin querer se encuentran enemigos. Pero Jaime sabía tratar a quien lo atacara con una afabilidad irresistible.

Hace unos años, enfermó. Con el tiempo agravó. Tuvo que dejar de trabajar y pasaba mucho tiempo en cama. Hace unos meses fui liquidado y tuve que buscar trabajo. Luego de 12 entrevistas precisaba de un trabajo urgentemente. Jaime me llamó desde México. Quería que supiera que me acompañaba en mi difícil situación. “Llevo meses en cama y cada vez me siento peor. Tú sabes, la cruz pesa, pero solo hay dos opciones, como los ladrones del calvario: Te quejas y haces de tu cruz una maldición o le sacas provecho y haces que sea una cruz de bendición. Quiero que sepas que estoy ofreciendo todos mis dolores porque pronto encuentres trabajo. ¡Que valga la pena estar enfermo!”

Al día siguiente, Jaime empeoró y fue hospitalizado. Me sentí fatal. Pero ese mismo día, ¡me ofrecieron empleo! El sacrificio de Jaime había sido acogido por Dios y había respondido dándome el trabajo que tanto necesitaba.

Hace unas semanas envió una nota: “No quiero preocuparte, pero necesito que reces por mí con más fuerzas que nunca”. En la catedral pasé una hora ante el Santísimo pidiendo por su salud. Pedí a Dios que Jaime no perdiera las fuerzas y menos, la alegría. Tomé fotos con mi teléfono y se las envié. Me aseguró sentirse reconfortado.

Dos semanas después, Jaime murió. Justo el 8 de septiembre, día del Nacimiento de la Virgen. Y seguro estoy, que fue llevado al cielo de la mano de María. En Jaime se cumplió la promesa de Sn. Marcelino Champagnat, fundador de los maristas: “A Jesús, por María”.

Jesús dijo que “Nadie ama más que quien da la vida por sus amigos”. (Juan 15,13) Jaime ofreció sus dolores por mí y Dios lo escuchó. He sido amigo de un santo cuya fiesta es el 1 de noviembre. Y me ha dado el ejemplo de que se puede. Se puede en vida, ser santo.

¡Apasiónate por nuestra fe!

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Este artículo fue escrito para la edición de noviembre de la revista Northwest Catholic http://www.nwcatholic.org
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